Luego de La Niña, ¡a recuperar!

Novedades

Gustavo Lopez

Consultor de la Fundación Producir Conservando

11 de junio de 2024

El Ciclo 2023/24 muestra un regreso a la normalidad y alienta una recuperación en la producción de granos.

Luego de la intensa sequía, producto de un evento Niña, que redujo drásticamente la producción granaria del ciclo 2022/23, en el ciclo que estamos transitando, el mayor nivel de precipitaciones, aunque con cierta heterogeneidad según las zonas, permitió una recuperación en la producción de granos de Argentina. 

Aún resulta difícil proyectar el volumen total de la cosecha de granos, debido a que resta por cosecharse un volumen relevante de maíz, cultivo que fue afectado por una corta sequía y muy elevadas temperaturas en el mes de febrero y en muchas áreas por la hoy famosa “chicharrita”, vector de transmisión del spiroplasma una enfermedad que redujo el potencial previsto de producción.

No obstante, la cifra final se ubicaría en torno a los 127/128 millones de toneladas, lo cual permitiría una exportación en todo concepto (materia prima y producto elaborado) que rondaría los 90 millones de toneladas, considerando la importación temporaria de un volumen de soja para industrializar, cercano a 3.5 mill/ton. 

Si bien la mejora entre ciclos es sustantiva, continúa un marcado estancamiento en la producción global, que no supera el record de 142 mill/ton del ciclo 2018/19. 

Ello implicaría un ingreso comercial de solo 33 mil millones de dólares con una mejora respecto del ciclo anterior del orden de 9.600 millones de dólares, atenuada claro está, por un esquema de precios de exportación (FOB) con valores medios del orden de 360 dol/ton, vs. El promedio del último quinquenio fue de 388 dol/ton y del ciclo previo cercano a 400 dol/ton.

Finalmente, la recaudación fiscal, considerando sólo los derechos de exportación, se vería también incrementada, con una mejora entre ciclos del orden de 2.700 millones de dólares.

Si bien los pronósticos climáticos son más alentadores para la implantación de la nueva cosecha 2024/25, comienzan a preocupar la posibilidad de un retorno del evento Niña hacia fines del corriente año.

Mirando el nuevo ciclo 2024/25:

Como es habitual en mayo de cada año, el USDA, Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, suele presentar su primera estimación de producción con miras al ciclo que se inicia. En esta oportunidad, establece que la oferta total alcanzaría un nuevo récord de 3.525 millones de toneladas, es decir 1.7 % más que los 3.465 millones de toneladas del ciclo previo, considerando trigo, granos forrajeros, arroz y oleaginosos.

La participación de los cereales se mantiene en aproximadamente el 80% de la oferta mundial, en tanto que los oleaginosos aportan el resto. 

Este incremento se basa en una mejora en los rendimientos medios cercana al 1.3%, en tanto que el resto se explica por una expansión del área sembrada a 1.001 millones de hectáreas respecto de 996 del ciclo anterior, concentradas especialmente en el grupo de los oleaginosos. Con la excepción del maíz, que reduciría levemente su producción (-0.7%), se espera un incremento en el resto de los granos y oleaginosos, considerando condiciones climáticas favorables. 

En tal sentido, en Rusia y Ucrania se registra una intensa sequía que probablemente reduzca las previsiones en especial de cosecha fina. Algo similar se da en algunas zonas de los Estados Unidos, aunque con excepción del trigo de invierno, que presenta un estado regular en su desarrollo, la implantación de la cosecha gruesa es muy buena.

Uno de los aspectos mas gravitantes en las ultimas semanas se centran en las inundaciones en el sur de Brasil, particularmente en el Estado de Rio Grande Do Sul (RS) el cual explica el 45/50% de la siembra de trigo en ese país. A los 400/600 mm caídos en la primera quincena de mayo, que anegaron totalmente la zona triguera de ese Estado, se suman pronósticos poco alentadores, incluso en Paraná y Santa Catarina que representan el 90% del trigo brasileño.

Ello podría llevar a una merma significativa de las 3.3 millones de hectáreas previstas para sembrar y los 11 millones de toneladas estimadas originariamente de producción. registros que parecen difíciles de alcanzar.

La reducción de la producción triguera brasileña, implica saldos a importar crecientes, de trigos correctores. Las previsiones se ubican en algo más de 7 millones de toneladas, los cuales en gran medida serán aportados por la Argentina, por razones de precio y proximidad. 

Ello se reflejó en el precio interno del trigo para las entregas dic/ene que fluctúan en valores récord en torno a 235 US$/tn, relativamente similares a los registrados el año anterior a igual fecha. Ello sumado a la baja en algunos insumos estratégicos como fertilizantes y fitosanitarios, alienta a pensar en un área triguera local de 6.5 mill/has y una oferta final, de darse condiciones climáticas favorables del orden de 18/19 mill/ton. 

En cuanto a la oferta global de maíz, se espera una reducción de la producción de los Estados Unidos, que continúan privilegiando a la soja, compensada en parte por el crecimiento de la oferta sudamericana, aunque con ciertos reparos en cuanto al aporte de Brasil.

También la situación en Brasil podría tener impacto en la oferta de maíz y soja. Recordemos que este origen representa el 26 % del comercio mundial de maíz y el 58% de soja y el 35% de los derivados de esta oleaginosa.

En este forrajero se consolida China como líder entre los países importadores, al igual que en soja, aunque su delicada situación macroeconómica, con alto déficit fiscal, pone en duda la concreción de las proyecciones americanas.

No obstante, las relaciones stock vs, consumo a nivel mundial se ubicaría en niveles de los mas bajos del quinquenio (8,2%), lo cual permite inferir precios sostenidos. 

Este esquema más limitado de oferta y demanda mundial, sumado a los probables ajustes en la oferta sudamericana del ciclo anterior, llevó a que los precios en el mercado de Chicago con marcada volatilidad presentaran cierta estabilidad en los últimos meses, lo cual se reflejó en el mercado local. La posición a cosecha se negocia con atractivos valores en torno a 185 US$/tn.

Localmente resulta muy prematuro proyectar cuál será la superficie dedicada a este forrajero, pero es muy probable que se mantenga o se reduzca levemente como efecto de los problemas registrados por la “chicharrita” en el ciclo actual.

Finalmente en soja, se proyecta un nuevo récord global de siembra por quinto año consecutivo, manteniendo su participación del 53% del área total de los oleaginosos. Brasil, Estados Unidos, y la Argentina explican el 70% de la superficie a sembrar, en tanto que esa participación crece al 81% si se lo mide como producción conjunta. En los tres países se estarían experimentando crecimientos en la superficie total.

En este marco de mayor oferta, los inventarios finales en soja, se estima crezcan a niveles récord del 25.8%, sin considerar las reservas en China.

En materia de precios, la posición de entrega para mayo del 2025 en el mercado de Chicago coincidente con la salida de nuestra nueva cosecha, se ubica en 440 US$/tn. En el mercado local los futuros para ese mes se sitúan en torno a 310 US$/tn (30 US$/tn por debajo de igual época del año pasado) lo cual implica una relación con el maíz de 1.7 a 1.

Es factible que, dadas condiciones climáticas favorables para su desarrollo, el área de soja se expanda por segundo año consecutivo, como producto de precios relativamente atractivos, menor área dedicada a maíz y una expansión del trigo que permita el doble cultivo con esta oleaginosa, la cual presenta márgenes interesantes para el productor.

En síntesis, se espera un esquema de oferta y demanda mundial para 2024/25 con una clara mejora en la producción en la mayoría de los commodities. Ello se explica en parte por la expansión del área sembrada y la mejora en los rendimientos de darse condiciones climáticas favorables.

Los consumos mundiales acompañan este crecimiento, con una baja en los inventarios finales, con excepción de la soja, que lleva a precios sostenidos.

Ese marco, es de esperar una nueva recomposición de la producción argentina, particularmente en trigo y soja, que permita una expansión de la oferta global granaria.

Últimas novedades